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Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil doscientas espinas.

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sábado, 5 de febrero de 2011

Sonrisa pintada.

Recuerdos que perduran en tu cabeza como nieblas densas, que te envenenan como litio por tus venas, que te queman como fuego fatuo, que te hunden como arenas movedizas, que te despojan de tus alegrías como ráfagas de viento... Crees que la vida se basa en esconder tu rostro bajo una desgastada máscara para no perder más el juego, pero sabes que no vas a conseguir nada así, nunca podrás sanar esas heridas que un día apuñalaron sin piedad tu desecho corazón. No quieras pintarte la sonrisa falsa. No quieras caer más bajo, no quieras ser el cobarde que acaba con su vida ahogándola con sus propias manos. Sabes que nunca podrás reparar los daños que cicatrizaron tus sentimientos pero no quieras tragar más sangre amarga derramada en cortes. No quieras pensar que estas solo en esto. No quieras morir por la muerte de otros. No quieras sentir que para él no significas nada sin saberlo. No quieras ser el capullo que vaya a arruinar a otras personas con su noticia por creer no importarles. No creas que después todo pueda cambiar ya dado el paso. No quieras ser esclava de tu cruel destino. No quieras luego ser la sombra de sus pasos sin poder alcanzarlos...
¡Llora conmigo!, ¡grita conmigo!... ¡VIVE conmigo!
Desahoga tus penas con mi pañuelo blanco, ahoga tus miedos, complejos, recuerdos, nervios... Pero nunca digas que estas solo porque yo siempre estaré a tu lado. No te pintaré una sonrisa, crearé miles de sonrisas en tus hermosos labios, yo solo quiero vivir una vida real y no soñada, ¿qué me dices?.
Todo se puede lograr o al menos intentar, deja de comerte el coco, deja de llorar, cómete el cruel mundo y por cada día que pase, plántale una flor, muéstrale una sonrisa. Deja que el tiempo te regale momentos inolvidables, que la gente que de verdad te aprecie y te quiera tal y como eres te haga reír otra vez. No te dejes llevar otra vez por la mentira, no te conformes con lo que tienes, gana la partida. No seas tan humilde y siéntete orgullosa de tus actos. Deja de mirar la pared. Deja de aporrear el espejo y cortarte con sus filos. Por una vez, sé tú misma. Por lo menos inténtalo y sé valiente... Siente su dulce respiración y maldice por cada día que quizás le hiciste sufrir, contempla cómo ver la perfección de lunes a viernes es posible.
Pero sé tú misma.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Insomnia.

Entre aires soñolientos, sustenta de un hilo, ví cómo caía plácidamente al vacío de un sueño. Flotando sobre las esponjosas blancas nubes, tocando sus mantos de vapor. Siendo una lágrima suya, cayendo a la tierra de los sueños, tan ligera como una pluma. Deslizándome sobre sus extensas corrientes de aire, errante de sus rumbos. Cierro lentamente los ojos y me dejo llevar por el cansancio. Ya la sentía, sentía la presión que ejercía sobre mí, parecía tan poderosa y tan real... Nadie diría que se trataba de un espejismo de ilusiones. Podía ver su gélido aliento salir de mi boca, tocar sus robustas cortezas, sentir cómo sus blancas nieves eran cuchillas para mis pies que no respondían a mis acciones, oler su espectral aura, oír los silbidos del viento de entre la blanquecina arboleda. Empezó a llover y oportunamente a los pocos segundos a diluviar fuerte y abundantemente. Siempre quise estar allí, desde pequeña soñaba con pisar sus nieves y bañar mi cara en su fría lluvia. Retiré los cabellos empapados de mi cara para apreciar más la hermosa vista. Parecía estar sola, nadie me incordiaría con mentiras ni pesadeces. Tampoco tendría que ponerme nerviosa ni esconder mi forma de ser si no estaba la persona que me hacía perder la cabeza, pero deseaba que estuviese a mi lado para presenciar el hermoso paisaje que divisaba, cogidos de la mano, nunca separarnos y si los miedos me echaban atrás, tenerlo encadenado a mí. Sonreí, abrí la boca tragando gotas de su espectacular diluvio. Dando vueltas en mí, abatiendo los brazos en movimientos cortantes suaves, cantando al compás del gorgoteo de la intensa lluvia. Libre de los nervios y el estrés. Almacenando en mi memoria fotográfica cada una de esas bellas imágenes. Bailando con los ojos cerrados, agitando mis cabellos totalmente mojados... Fue  una experiencia viva y la mejor hasta ahora. Todo era tan... tan perfecto, era todo tan aparentemente real, tan amoldado a mis sueños...
Sudorosa, me incorporo en la cama. Miro el reloj verde fluorescente, las tres y media de la mañana, ¿cómo no?
Otro dulce sueño interrumpido por la insomnia y un sueño no se repite dos veces... Esa noche ya no iba a poder tocar, ver, sentir, oir, oler su hermosa capa de ilusiones... Maldita insomnia.

sábado, 29 de enero de 2011

El Canal de las penas.

Atrapada, ya no queda nada de lo que era antes, el destino me pintó en la penumbra desoladora y no lo pude borrar. Hallada perdida, pisando sueños rotos humedecidos por cada lágrima colmada que caía de mis mejillas. Imágenes y voces hermosas vacilando mis vacíos adentros. Por cada paso que das, una espina te clavas mas aún no tiene comparación con el dolor que me causa ver cómo destruía todo lo que pasaba bajo mis pies. Deambulando dentro de mis propios tormentos, pronto podría nadar en ellos. Seguía derramando penas que tintaban acrecentando las aguas de sombras. Agobiada por la situación, ahogada en mi propio dolor. No, otra vez no. Aporreando el agua intentando borrar su esplendor, su reflejo en mis cansados ojos. Angustias que me torturan mientras el cauce sigue creciendo. Buscando la salida en vano y quebrando mi lucha por sobrevivir en angustias movedizas letales. Hundiéndome en sus ilusiones reflejadas. Parecía tan real, esos veranos soñados... esa tentación de traspasarlos y solo fue rozarlos para desvanecerlos. Esto esta acabando conmigo, me envenena la sangre, me quema la piel, me esta desintegrando en pedazos. Esto no lo quiero por favor, ¡basta! Gritando, gimiendo de resentimiento, yo y la ironía de ser esclava de mis cauces, quien me iba a decir que me estaba consumiéndo en ellos. No podía remediar los ríos brotando de mis ojos. Respiré la última bocanada de aire y terminé dentro de ellos. Ya nada podía salvar la vida que me estaba arrebatando a llantos, que al mismo tiempo me estaban ahogando, me impedían salir una vez más a la pútrida superficie pensando ahora que sería lo más bello que hubiera respirado. ¿Porqué es tan difícil amarte?, ¿porqué no te pude olvidar en esos momentos de desesperación?, ¡¿porqué?! Dios cómo deseaba hundirte conmigo en ese momento, cómo llegué a odiar amarte tanto, por encima de mí. La respiración frenó los latidos y con ella la desgracia de mi cuerpo destinado a vagar en las corrientes abrasadoras de mi canal. Demasiado tarde para remediarlo otra vez, ya estaba escrito. Ahora mi mundo es paralelo al tuyo, donde los sentimientos todavía persisten. ¿Porqué te amo más cada día si sé que eres causante de mis muertes?, solo sé que hay quien dice que donde hubo fuego siempre quedaran cenizas.
Yo, la verdadera historia de sus aguas, corriente suya deambulando sin control en cada gota de su cauce. Tócala, siéntela, bébela y sabrás lo que hay en ellas, correrás su misma suerte, la mía, a mi lado.

jueves, 27 de enero de 2011

Nuestro bosque revive.

Abre muy bien la palma de tu mano y déjala sentir el ligero tacto de las hojas rociadas por el bello crepúsculo neblino de media mañana. ¿Te duele pensar cómo nuestro perfecto jardín de escondites se convirtió en lo que ahora contemplas? Cierra los ojos y sigue tu camino, sin miedo a caerte. Percibe la tierra humedecida con tus pies desnudos, avanza hacía el juego interrumpido sin detenerte. Siente cómo poco a poco tus pies se van hundiendo en aguas rompientes negras escrutando a través de sus penumbras, oyendo miles de penas fluyendo por sus corrientes de la noche, nota sus torrentes viscosos desgarrando tu piel. Respira sus sombrías historias bajo las tibias hojas azabache sobrevolando los cielos teñidos de millones de débiles altas ramas muriendo por gemidos del viento bailando entre susurros tentadores rondando la oscura arboleda del frío siniestro bosque. Susurros que exprimen cada gota de roja vida dentro de tí, te hacen cada vez más débil cuando te susurran lo mucho que te odian, las piernas te fallan, más cuando te van a arrebatar la última gota de tu vida, esperanza hallas en tus ojos cuando un pétalo rojo, lo más vivo de este perdido bosque del olvido se posaba en tu mirada así recordando de qué rosa olvidada procedía. Ahora tu fuerza es tenaz, te levantas y sigues en mi bosque perdido buscando la última rosa muriendo de mis adentros esquivando sus susurros tramposos llenos de dolor, siguiendo tu corazón. Sabes que debería estar cerca, los susurros desvanecen bajo la tierra húmeda que los sembró, cuando señales de vida volvíste a hallar. A salvo duerme ella bajo los pétalos de la última rosa jugueteando rozando su pálida cara rodada de lágrimas congeladas derramadas algún día atrás. Te acercas despacio, ella presencia tu llama interior, te agachas y le rozas la mejilla con la llema de tus dedos. No responde, su cuerpo fue ya víctima de muchas batallas que le dio la vida y ahora no lo siente, solo descansa gélida en su bosque que un día llegó a ser el más hermoso con diferencia. Él la coge de la cabeza y la acuna en su pecho. Tan sólo una lágrima de sus ojos bastó para renacer una rosa roja de entre la maleza sombría. Frotó sus custridos labios y los besó, de ellos salían un fuego abrasador. El tiempo se detuvo y con él el corazón de la chica ardió de entre sus trozos de hielo. Con timidez, le devolvió el beso, de ellos fluían un tremendo delirio por el chico. Abrieron los ojos, todo era tan distinto hasta hace unos segundos... Nuestro bosque revivía, de él florecía una nueva vida, los torrentes de lágrimas negras ahora son la sed cristalina que sentimos del uno por el otro, los brazos rasgantes del cielo son más que troncos pesados acompañados de hermosa hiedra trepando por sus copas. Las voces demoníacas ahora son vientos que rozan nuestros más sentimientos con cosas bonitas. Y nuestro pétalo, nuestro pétalo vaga en nuestro corazón porque, ahora nuestros corazones son uno. Mitad y mitad se unieron recobrando así nuestro antiguo bosque que las penumbras congelaron. Ahora somos uno y continuaremos el juego que una vez interrumpimos, pero esta vez tú pillas y yo me dejo pillar.